Si mis labios nombraran
lo que mi edad acalla,
se encogería el mundo
del dolor que me embarga.
Y si me decidiese
a contar lo que salga,
¿quien podría creerse
todas esas palabras?.
Palabras que me duelen
por no ser pronunciadas.
Pero palabras firmes,
tanto como calladas.
Calladas en silencios
de tan solo dos almas,
que juntas convivieron
y lloraron… amargas
¡ay!, si de pronto un día
mis labios pronunciaran
todos esos silencios
que a mi alma atenazaban
alma que , protegida
por ocultas miradas
bañaba con sonrisas
cada mañana el alba
Y así fueron los años
pasando con gran calma
anidando silencios,
gestados en entrañas,
ahogados en suspiros
entre lágrimas blancas
y a veces escondidos
en pliegues… de almohada
JL*
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