Cuenta en una mano tus debilidades, y en el cielo estrellado tus fortalezas.
No podemos cegarnos a nuestras debilidades. Las tenemos y es esto que nos impide de realmente progresar espiritualmente. Porque somos débiles en algo, hay alguna virtud que no pasa a ser parte de nuestra personalidad.
Sin embargo, en la hora de contar las fortalezas, mira el cielo y vea cuantas estrellas hay en el firmamento. Porque un ser humano tiene un número infinito de cualidades positivas, algunas de las cuales solo están en su forma potencial. Así que, admírate por lo que realmente eres – tan inmenso como el cielo.

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