Si bien es cierto que las comparaciones son odiosas, ,a menudo se necesitan para poder descubrir el error y poder mejorar...si queremos.
Hace poco ha terminado una manifestación deportiva en Argentina: La copa América de fútbol. Pasión de multitudes, donde se mezclan desde las emociones más variadas hasta las personas con perfiles sociales más diversos y distinguidos. Para todos estos...un objetivo común: "el triunfo".
Hace poco ha terminado una manifestación deportiva en Argentina: La copa América de fútbol. Pasión de multitudes, donde se mezclan desde las emociones más variadas hasta las personas con perfiles sociales más diversos y distinguidos. Para todos estos...un objetivo común: "el triunfo".
El país organizador, siempre es el más indicado para conquistar el titulo, salvo circunstancias que se crean por falta de un camino creado antes de emprender la búsqueda de este. La selección Argentina, se quedó sin la posibilidad de acceder a él en esta ocasión, dejando solo un vacío en gente que esperaba la posibilidad de no quedarse sola, con sus dudas, con la imposibilidad de no entender que paso previamente para llegar a este punto. Realmente no estaba preparada, como tampoco estaban preparados quienes debían considerar la posibilidad de que con más humildad, manifestada en hechos, hubiesen debido abandonar la carrera antes de lo previsto. Habría sido menos humillante. Gente que debido a su
"profesionalidad" olvidó los motivos esenciales de las personas "comunes", sin pensar que fueron estos a llevarlos donde están. Posiblemente una de las consecuencias más devastadoras, sea el sentimiento de pérdida de la confianza en quienes los representaban. Siempre tan grande y profundo como la intensidad de quienes aman a su tierra y a su equipo. Sería importante que, políticos, dirigentes, jugadores, staf técnico...aprendan de esta lección que los convirtió, (porque lo quisieron ellos) que la historia los recuerde como verdaderamente son: "gigantes en miniatura".
A veces, tener éxito nos encumbra de tal manera que perdemos la humildad y con ella, la posibilidad de corregir errores cuando los fracasos llegan...y lo peor...siempre culpamos a los demás de ellos por lo que la posibilidad de superarlos se anula. Es una pena...ojalá estén aún a tiempo de aprender! y seguir siendo, los mejores.
ResponderEliminarMe gusta. Pienso como tú
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